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Los mellizos Jacob y Esaú.
(Gn 25:23) y él le respondió: "En tu seno hay dos naciones, dos pueblos se separan desde tus entrañas: uno será más fuerte que el otro, y el mayor servirá al menor".
(Rom 9:11-13) ahora bien, antes de haber nacido, y cuando no habían hecho ni bien ni mal - para que se mantuviese la libertad de la elección divina, que depende no de las obras sino del que llama le fue dicho a Rebeca: El mayor servirá al menor, como dice la Escritura: Amé a Jacob y odié a Esaú.
Y eso que Esaú era el mayor.
San Pablo (Rm 9:9-16), y Orígenes (de Principis 2907, 7) hablan del tema, y no encuentran injusticia en Dios, uno porque entiende una vida anterior, y otro, porque todo depende de la elección de Dios. En cualquier caso el interrogante está servido, debemos buscar una solución adecuada que dé cuenta, del por qué “unos parecen estrellas, y otros parecen estrellados”, el por qué de las diferencias entre los seres humanos, antes que pudieran hacer el bien o el mal.