Libertad.

      Se han escrito multitud de ideas a propósito de la palabra libertad, y también se ha usado tergiversando su significado, no pretendo hacer un tratado de esta palabra, pero si intentaré utilizarla, para justificar la necesidad de ella, en la vida del hombre.
      Ya desde el Génesis, la raza humana ha podido optar, no sólo poniendo nombre a lo creado, plantas, animales, cosas… (Gn. 2:19-20), sino que también y más importante, entre obedecer o no al Creador, incluso se ha llegado a decir que comer del árbol prohibido, fue el primer acto de libertad.
   Si el hombre no hubiese comido-desobedecido, no hubiese sido necesario la intervención de Jesucristo, no tendríamos otra opción que ser creaturas de Dios, ahora después de tal acto, tenemos acceso a algo muchísimo mejor, a ser Hijos de Dios, impregnados de su misma naturaleza. No digo que comer del árbol sea bueno, sino que Dios contaba con ello.
     La pregunta que podemos hacernos es: ¿Sabía Dios que íbamos a comer del fruto prohibido? Está claro que sí. Esta idea está confirmada por el Pregón Pascual que dice:

“Necesario fue el pecado de Adán, que ha sido borrado por la muerte de Cristo. ¡Feliz la culpa que mereció tal Redentor!”

Página anterior

Página siguiente