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En mi intento de acercar el mensaje cristiano a la reencarnación, y en relación al juicio, exploro dos perspectivas diferentes.
1.- En línea con la propuesta de Orígenes.
Según Orígenes, hay una sucesión de creaciones, el juicio final sería el comienzo de la siguiente creación, en la que, las diferencias entre los seres humanos, estarían condicionadas por las consecuencias del anterior juicio, y así sucesivamente, de edad en edad, hasta consolidar la apocatástasis. Tiene sentido, siempre que el sacrificio de Jesucristo se haya producido una sola vez, en la plenitud de los tiempos7 (Ga 4:4). Pero esto es difícil de sostener, porque la condenación eterna es un dogma de la Iglesia, y porque lo dice la Escritura Ap 14:11 y Ap 20:10 donde la expresión “por los siglos de los siglos” (de edad en edad), no presenta dudas, a diferencia de otras expresiones, en la que la palabra griega aión, que no se repite, puede significar siglo o mundo, es decir, un tiempo temporal. Sin embargo, si la sucesión de siglos-mundos fuese hasta que el último de los hombres fuese salvado, entonces la idea sería más coherente.
7 La idea de varios mundos podría hacer pensar, que el sacrificio de Jesús, se tuviera que realizar en cada uno de ellos. Frente a algunos grupos de pensamiento moderno, que hablan del Jesucristo histórico, el Jesucristo Mítico y el Jesucristo Místico, para justificar la idea de la reencarnación.