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Perspectiva Hitórica
Cuando se habla de la reencarnación, en relación al cristianismo, hay un tema recurrente que quiere poner de relieve que, en sus orígenes, los seguidores de Cristo la tenían asumida, y que emperadores romanos se encargaron de hacer desaparecer esta idea de la Biblia, y del cristianismo.
Estos emperadores fueron: Constantino el Grande y Justiniano I, los cuales están asociados históricamente, al Concilio de Nicea (1º concilio ecuménico), y al II Concilio de Constantinopla (5º concilio ecuménico) respectivamente.
Intentaré hacer una incursión en la historia de estos acontecimientos, pero quiero indicar, en primer lugar, que la expresión: “preexistencia de las almas”, no es sinónima de reencarnación. Aunque hay que reconocer, que puede servir, para especular con la idea de más de una vida terrestre.Constantino:
La acusación que se le hace a Constantino, entre otras, es la de manipular los textos sagrados del cristianismo, para hacer desaparecer, la idea de la reencarnación, y a la Iglesia Católica de permitirlo. Pero ¿qué razones podría tener Constantino, para hacer esto? Sus acusadores las expresan en los siguientes términos: