El Concilio de Nicea: 1º Concilio ecuménico (325)

    En mayo de 325, Constantino convoca el 1º Concilio ecuménico de Nicea, está preocupado por frecuentes enfrentamientos, de carácter violento, sobre todo por el Arrianismo, que ponía en cuestión la Santísima Trinidad, y por tanto la divinidad de Cristo (con el cual se especula que quería identificarse), con lo que el arrianismo, fue condenado como herejía, se redacta el credo Niceno, que estuvo vigente 1700 años, prácticamente igual al que profesamos hoy en día, se resuelve la controversia de la celebración de la Pascua, y se aprueban 20 Cánones que se mandaba respetar, entre los cuales, el número 10, redactado en estos términos: “Quienes hayan sido ordenados maliciosa o fraudulentamente, deben ser excluidos tan pronto como se conozca la irregularidad”, hace alusión, a la forma “clandestina”, con la que Orígenes, se ordenó sacerdote.
    A Constantino le interesaba la Trinidad. Le daba la oportunidad de que le consideraran como lo que quería ser, un emperador romano con atributos divinos, porque Jesucristo, con el que pretendía identificarse, forma parte de ella, en contraposición, a la posición menos platónica propuesta por Arrío. Aunque curiosamente y posteriormente, Constantino simpatizaría con la postura inclinada hacia el Arrianismo. Lo cierto es, que al menos provisionalmente, puso fin a la controversia arriana.

Página anterior

Página siguiente