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La reencarnación, ha sido la solución que han encontrado, el gnosticismo, platonismo, Budismo, el Hinduismo, cabalistas, y un largo etcétera de pueblos. De tal manera, que para ellos se ha convertido en un “dogma”, al cual es difícil renunciar, porque da cuenta, de la Justicia de Dios, que prefiere a Jacob.
La reencarnación, desde el punto de vista filosófico, tiene sentido, siempre que la liberación de la rueda de la vida, sea el poder escuchar la Voz del Pastor, puesto que para el hombre, es imposible, por sus fuerzas, alcanzar la Perfección.
En estos momentos, de la “aldea global”, deberíamos luchar, y buscar lazos de unión, entre todas las religiones, que tienen como fundamento, el Amor. Todos los hijos de Abraham, Budistas e Hinduistas, y todos los hombres de buena voluntad a los que se refiere el Concilio Vaticano II, y con los que cuenta el Patriarca Francisco2. Debemos estar presentes, e influir, en este nuevo orden mundial, que afectará a todo el planeta.
2 Como lo ha indicado, es su última encíclica Laudato si´, “Unidos por una misma preocupación” (7).