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Pero no acaba aquí el problema, pues sabemos que no podemos llegar al Padre sino por el Hijo, luego necesariamente todos, han de escuchar la Voz del Pastor y todos tendrán que entrar por la Puerta Estrecha. Precisamente unirse a Jesucristo, es lo que rompería la cadena de reencarnaciones, puesto que alcanzar la perfección es imposible para el hombre.
(1Co 3:11) El fundamento ya está puesto y nadie puede poner otro, porque el fundamento es Jesucristo.