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Para concluir este apartado histórico:
* Los poderes políticos hasta el II Concilio de Constantinopla, jugaron un papel determinante.
* No hay discusión sobre la preexistencia de las almas, salvo los anatemas del edicto de Justiniano. Sin embargo hay un ataque claro, a la figura de Orígenes y a los origenistas, por una mala interpretación, de la subordinación del Hijo, es decir, del misterio de la Santísima Trinidad.
* Tengo la impresión, que el problema, era acerca de la interpretación del Misterio de la Trinidad, más que poner en cuestión, la preexistencia de las almas, la sucesión de juicios, o la apocatástasis. Es decir, al consolidarse la Trinidad, el resto, defendido, por Orígenes y los origenistas, fue descartado.
Solo una duda: ¿Es posible que la traducción latina de los términos: Gehena, Tártaro, Hades y Seol, no impliquen eternidad, como lo hace, la palabra infierno?