Pero habrá que considerar el capítulo 24 de San Lucas, en el que aparecen dos ángeles; El Señor se manifiesta en el camino de Emaús; come y pronuncia la Bendición; y además se expresa en estos términos:

Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme y ved, porque un espíritu no tiene carne y huesos como veis que yo tengo. (Lc 24:39).

     ¿Entonces, la carne resucita en Espíritu o no?

     Se me ocurre pensar en una “encarnación” de Jesucristo, lo que conocemos con el nombre de Teofanía, y concretamente una Cristofanía. Es decir, Cristo puede encarnarse. Puesto que Jesucristo, no es reconocido por María Magdalena (Jn 20:10-18), y tampoco por los apóstoles (Lc 24:13-35), me extraña, es de suponer que ellos conocieran, al menos el aspecto, de quién predico junto a ellos, tanto tiempo..
     Lo espiritual puede adoptar una forma carnal, como los dos hombres de vestidos resplandecientes:

“y, al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles que decían que él vivía” (Lc 24:23).

Página anterior

Página siguiente