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Y hablado de los hombres, que sean juzgados dignos, de participar del mundo futuro:
Lc 20:36 Ya no pueden morir, porque son semejantes a los ángeles y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección.
Esta perspectiva, en la que la carne, no toma parte en el “cuerpo espiritual”, se ve corroborada, con las Palabras del Salvador a Nicodemo indicándole la necesidad de nacer de nuevo:
Respondió Jesús: "En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios.
Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu. (Jn 3:5-6).Hasta aquí parece que se puede considerar, que aunque resucita un cuerpo de carne, ésta es convertida en un cuerpo de espíritu, por lo que seremos como ángeles puramente espirituales.