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que viviera en carne propia el sufrimiento del adulterio, o la vergüenza de la maternidad de una hija soltera, o la pérdida de un hijo por haber adquirido el SIDA, es decir, si esta persona, viviera estas u otras experiencias, quizás le sería más fácil no pecar y podría entrar, ahora sí, en el Reino de los Cielos.
(Ef 5:5) Porque tened entendido que ningún fornicario o impuro o codicioso - que es ser idólatra - participará en la herencia del Reino de Cristo y de Dios.
Lo que quiero decir es que, la reencarnación podría ser el Purgatorio que necesita este hombre.
Desde mi punto de vista, esta idea solucionaría la dicotomía que se ha generado entre la Resurrección y la reencarnación. Así la reencarnación podría ser el purgatorio, que permitiría acrisolar a las personas, de tal manera, que pudieran entrar por fin, a la presencia del Creador.