Otra idea que ayuda en esta interpretación del Juicio, es la de la proporcionalidad del castigo que se pude ver en:

Lc 12: 47-48 «Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes;(48) el que no la conoce y hace cosas dignas de azotes, recibirá pocos; a quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho, se le pedirá más.

     Si el castigo es proporcional, igualmente, los beneficios también lo serán, de tal manera que alguno que haya dado de comer al hambriento, y haya socorrido al desnudo, lo habrá hecho mejor, que el que haya dado de comer al hambriento pero no haya socorrido al desnudo.

     ¿Y en dónde se recibirán esos azotes?, Jesucristo los recibió, por nosotros, no en un lugar extraterrestre, no cuando bajó a los infiernos, no en un lugar diferente, al que se da, en nuestras vidas cotidianas, los recibió en su realidad: en la tierra.

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