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Por otro lado:
Núm. 27:16-17 «Que Yahveh, Dios de los espíritus de toda carne, ponga un hombre al frente de esta comunidad, uno que salga y entre delante de ellos y que los haga salir y entrar, para que no quede la comunidad de Yahveh como rebaño sin pastor.»
Salir de la presencia de Dios, no debe ser grato, me pregunto, si esto de no salir nunca más, significa que hay que salir repetidas veces, sometiéndose a unas ataduras, es decir, a un cuerpo que tiene que interactuar en el mundo, y que tiene que salir de la presencia de Dios, para perfeccionarse, o cumplir con algún encargo, hasta poder llegar a ser, una columna en el Templo de Dios, y alcanzar el premio, del cual habla San Pablo.
Pero si el vivir en la carne significa para mí trabajo fecundo, no sé qué escoger... Me siento apremiado por las dos partes: por una parte, deseo partir y estar con Cristo, lo cual, ciertamente, es con mucho lo mejor; (Flp. 1:22-23).