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A propósito de Nicodemo:
“Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. (Jn 3:13)
Y a Natanael:
“Y le añadió: "En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del Hombre. (Juan 1:51).
Luego en Jesucristo, los ángeles suben y bajan. Pero estos misterios no tendrían que relacionarse directamente con la reencarnación, podrían ser acontecimientos relacionados con la historia de la salvación, y no una constante en la vida de los hombres, aunque por otro lado, hay un versículo en la carta a la Iglesia de Filadelfia, en la que habla de un premio que consiste en no salir más, de la presencia de Dios:
Ap. 3:12 Haré que el vencedor sea una columna en el Templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí. Y sobre él escribiré el nombre de mi Dios, y el nombre de la Ciudad de mi Dios -la nueva Jerusalén que desciende del cielo y viene de Dios- y también mi nombre nuevo".