Aquí podría haber una duda en cuanto a que San Jerónimo, que aún siendo admirador de Orígenes, también fue un gran detractor de éste, concretamente en lo relativo a las ideas que implican la apocatástasis, como podría ser, una duración finita de las penas del infierno.

     En cuanto a Orígenes, sigue siendo citado entre los Santos Padres, aunque no se le puede considerar como tal, porque la Iglesia, no ha retirado los anatemas contra él, su pensamiento ha sido considerado siempre, siendo el iniciador de la teología cristiana, considerado junto a San Agustín y Santo Tomás de Aquino, como los grandes exégetas del pensamiento cristiano, muchos de sus comentarios bíblicos, son citados en la Liturgia de la Horas, libro oficial de oraciones, aprobado por el Concilio Vaticano II, y el Papa Benedicto XVI que no sólo lo ha presentado a la comunidad de fieles, sino que lo cita con frecuencia, incluso en la Homilía de la Pascua de 2012.

     Así pues, aunque se mantiene las debidas distancias, sobre todo en relación a su propuesta de la apocatástasis, la Iglesia no deja de reconocer, y admirar al genio alejandrino.

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