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Jn 2:20-21 Los judíos le contestaron: «Cuarenta y seis años se han tardado en construir este Santuario, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?» (21) Pero él hablaba del Santuario de su cuerpo.
El Templo será transformado, y será donde se adore en Espíritu y Verdad.
Jn 4:21-23 (21) Jesús le dice: «Créeme, mujer, que llega la hora en que, ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre. (22) Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. (23) Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren.
El yo permanece sin el cuerpo, la identidad personal no se pierde, aunque no tenga cuerpo material.
Jesucristo ya era, antes de encarnarse.