Para el hombre, es imposible pasar de “allí hasta aquí”, pero no para Dios, Él puede pasar, por grande que sea el abismo, y el que esté unido a Él, también. Jesucristo es la Puerta. Se trata de una poderosa llamada a la conversión.

     Siguiendo con la idea de la condenación, en el relato de Lázaro y el rico, no se menciona que ésta sea eterna, se habla de unos sufrimientos desesperantes (recibirá muchos azotes y no saldrá hasta que haya pagado hasta el último céntimo) pero no dice que se trata de un castigo para siempre.

Dirigiéndose, esta vez, a los ancianos y los sumos sacerdotes:

Mat 21:28-31 «Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Llegándose al primero, le dijo: "Hijo, vete hoy a trabajar en la viña." (29) Y él respondió: "No quiero", pero después se arrepintió y fue. (30) Llegándose al segundo, le dijo lo mismo. Y él respondió: "Voy, Señor", y no fue. (31) ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?» - «El primero» - le dicen. Díceles Jesús: «En verdad os digo que los publicanos y las rameras llegan antes que vosotros al Reino de Dios.

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