En el Génesis, Adán es advertido, de que comer del árbol prohibido, significa la muerte; quizás pudiéramos decir, “el conocimiento de la muerte”, puesto que dice el Señor:

“Yo soy la resurrección. El que cree en mí, aunque muera vivirá. (Jn. 11:25)

      A menudo se confunde la palabra libertad con “ser libre”. Digamos que la libertad es la capacidad de optar, y ser libre, en el sentido cristiano, es optar bien.

      Si mediante la introspección, o por la comparación con el Bueno, u otro camino, nos hacemos conscientes, de que hemos comido del árbol prohibido, y por tanto, somos pecadores, y por otro lado, si aceptamos la Buena Nueva, habremos adquirido la condición de libertad.

Mejor:

El que entiende y/o experimenta el Perdón de los pecados, gracias a la Cruz de Cristo, no debe, su culpa está saldada, es libre.

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