En cuanto al príncipe de este mundo, ya está juzgado (Jn 16:11 y Jn 12:31-32). En esta última frase, me desligo de la apocatástasis, y me quedo asombrado del caso omiso que hizo Orígenes, de las múltiples advertencias del Salvador, en relación a la condenación eterna. A no ser que, tanto Orígenes, como San Jerónimo, conocedores de los textos griegos, hayan podido interpretar que el infierno, no es eterno, al menos para los bautizados, que es el caso del autor de la Vulgata. (San Jerónimo)8. La idea de la apocatástasis, plantea la negación de la condenación eterna, no sólo de los hombres, sino también la condenación de los malos, pero:

Ap 13:8-9 Y la adoraron todos los habitantes de la tierra cuyos nombres no figuran, desde la creación del mundo, en el Libro de la Vida del Cordero que ha sido inmolado.

      No figuran…



8 En él, ustedes, los que escucharon la Palabra de la verdad, la Buena Noticia de la salvación, y creyeron en ella, también han sido marcados con un sello por el Espíritu Santo prometido. Efe (1:13)

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