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Isaías 26:9 dice,
Mi alma te desea por la noche, y mi espíritu te busca de madrugada, porque cuando tus juicios se ejercen sobre la tierra, los habitantes del mundo aprenden la justicia.
Esta idea de Isaías puede hacer referencia, a la sucesión de juicios, en la que después de ser juzgado, los hombres aprenden, una mejor manera de actuar, más justa.
Lo que propongo, es una encarnación-reencarnación, después del juicio particular, que considero correctivo (purgatorio), aunque con riesgo, porque la libertad, siempre estará presente (Mt 7:13), y tantas veces como sea necesario, hasta poder escuchar la Voz del Pastor.
Las consecuencias de este juicio particular, en el que cada uno, recibirá proporcionalmente, según sus obras (Lc 12,47-48), es lo que configuraría, las diferencias entre los seres humanos, y además, la Justicia, y la Misericordia eterna de Dios, no estarían contrapuestas.