Jn 9:2-3 Sus discípulos le preguntaron: "Maestro, ¿quién ha pecado, él o sus padres, para que haya nacido ciego?". "Ni él ni sus padres han pecado, respondió Jesús; nació así para que se manifiesten en él las obras de Dios.
     Jn 9:5-7 Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo.» Después que dijo esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva y lo puso sobre los ojos del ciego, diciéndole: "Ve a lavarte a la piscina de Siloé", que significa "Enviado". El ciego fue, se lavó y, al regresar, ya veía.

     Al margen del apócrifo del evangelio de San Judas, que lo ensalza, como quien propició la liberación, del Espíritu de Jesús, con el sacrificio de su cuerpo. Lo cierto es que Judas se hizo consciente de su pecado diciendo: "Pequé entregando sangre inocente." (Mt 27:4).

     Con todo, me gustaría resaltar un par de ideas, que tienen que ver con este ensayo, primero, en la época de Jesús, parece que la idea de la reencarnación era aceptada, puesto que, si un hombre es ciego de nacimiento, por su pecado, éste ha de haberse cometido antes de su nacimiento, y segundo, en el caso de Judas, creo ver cierta esperanza para él en la siguiente cita, en la que se cumplió una orden dada por el Señor:

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